En el novilunio del 5 de mayo se expresa, a nivel colectivo, un nuevo ciclo donde la necesidad de seleccionar  los valores que rigen nuestra vida es importante, en el sentido de abrirse al entorno tal y como es -no como nos gustaría que fuese- y también a la aceptación del momento personal. En-raizar y llevar a tierra firme.

Para profundizar en el significado arquetípico de este signo repasemos algunos de sus mitos. El valor didáctico del mito nos explica, utilizando sabiduría de tradición oral, por medio de la narración, las acciones de seres que encarnan de forma simbólica aspectos de la condición humana. Nos hacen de espejo de nuestro inconsciente.

 

Hércules y Teseo: el dominio de la parte instintiva y el laberinto del pensamiento

El trabajo de Hércules en el signo de Tauro nos habla de la fuerza de los instintos y como gestionarlo incluyéndolo dentro del  mundo espiritual.  Cabalga al toro como si fuera un caballo (lo domina), los saca de la isla (la ilusión de los deseos) y lo conduce a tierra firme. Andar sobre la tierra firme de nuestro mundo interior es el único camino posible para conocer la realidad esencial de nuestras vidas.

Minos, Rey de Creta, poseía un toro sagrado que guardaba en la isla de Creta. A Hércules se le encarga capturar el toro y traerlo desde la isla a la tierra firme. Hércules, por lo tanto, viajó a Creta y buscó por toda la isla, persiguiendo al toro de lugar en lugar hasta que por último lo acorraló. Entonces, se nos relata, que condujo al toro como si fuera un caballo, al otro lado de la isla y a través de las aguas que separaban Creta de la tierra firme, y así lo trajo a la ciudad de los cíclopes.

Teseo y el Minotauro es otro de los mitos de Tauro. El deseo de Teseo de liberar su pueblo del monstruo, y el amor de Ariadna le ayuda a salir del laberinto gracias un hilo de oro. Según el Tibetano en el Tratado de los Siete Rayos “El hilo que nos sacará del intrincado laberinto del pensamiento y en el cual debemos por fuerza entrar, es el hilo dorado del amor, de la comprensión, de las relaciones y de la conducta”

En la isla de Creta, el rey Minos ocultaba en un laberinto a una terrible criatura con cabeza de toro, a la que se conocía con el nombre de Minotauro. Cada nueve años, ordenaba que Atenas enviara a 14 jóvenes que sirvieran para alimentar al monstruo. A pesar de que nadie había salido jamás vivo del laberinto, un día se presentó Teseo, el valiente hijo del rey de Atenas, dispuesto a terminar con el monstruoso Minotauro. Ariadna, la hija del rey de Creta, quedó inmediatamente enamorada de Teseo y le ofreció su ayuda si prometía casarse con ella. Ariadna le dio a Teseo un ovillo de hilo de oro. Teseo ató un extremo a la entrada y comenzó a desenrollar conforme avanzaba. Dentro del laberinto, se enfrentó al Minotauro y acabó con él. Después, siguió el hilo hasta la salida. 

Tras la victoria, Teseo se reunió con los jóvenes que le habían acompañado y con Ariadna. Juntos, no tardaron en embarcarse y poner rumbo a Atenas. Durante el trayecto, tuvo lugar una gran tormenta que les hizo detenerse en la isla de Naxos. Ariadna, que se encontraba indispuesta, bajó del barco. Unas leyendas dicen que Teseo la abandonó, otras que se olvidaron de que había bajado, y otras que el barco se alejó debido a las condiciones climáticas.

 

Buen novilunio de Tauro!!

Rosa Solé Gubianes     mail: rosasolegubianes@copc.cat